Ya no soy yo, he abandonado mi vida para vivir en la tuya, he dejado atrás mis miedos para temer por los tuyos. Y tú sigues aquí, dejándote llevar por mi desastre más absoluto, por mis sueños y mis sonrisas. Y yo sigo bebiendo del aire que sólo tú me ofreces para poder quererte, cada día, un poquito más que ayer.

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