Y fueron felices y comieron perdices? Así terminaban muchos de los cuentos que nos narraban de pequeños y así, tal vez, fue como la cultura nos transmitía lo que esperaba de nosotros: hallar el amor y crear una familia, vendiéndonos la felicidad como una cosa de dos. La realidad es bien distinta, ni somos tan felices ni comemos perdices que, por otro lado no sé a qué precio estarán, tal y como está la economía.
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